De lo ridículo a lo grotesco | Enric Millo

23.09.2014 ABC

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, está encantado de haberse conocido. Todos los medios de comunicación y la clase política pendientes de él, pendientes de lo que vaya a hacer, pendientes del momento que rubricará el desvarío que lleva dos años trabajando, la convocatoria de un referéndum ilegal.

Si durante estos años la pretendida consulta ha servido de cortina de humo para distraer a los catalanes de su incapacidad de resolver problemas y gobernar, esta semana sus maniobras de distracción rozan lo grotesco. Ya sabemos que Artur Mas estirará el culebrón al máximo hasta el final, pero que nadie dude que el final será el mismo. La ley, la democracia y la justicia, en definitiva, el estado de derecho serán la respuesta que recibirá Artur Mas, CiU y sus socios de ERC ante su operación de ruptura.
Han aprobado una ley trampa con el apoyo del PSC y con la que quieren saltarse el artículo 1º de la Constitución que garantiza la soberanía nacional del pueblo español para decidir su futuro.

El Partido Socialista es cómplice de este engaño dando su apoyo a un fraude de ley inaudito en democracia. Mientras los socialistas sigan perdidos en su división interna y sigan acomplejados ante los que quieren romper la convivencia entre españoles, los independentistas intentarán seguir su proceso.
Aunque Mas piense lo contrario, el tiempo no corre a su favor, el margen para corregir el error se va reduciendo. Cuando el Tribunal Constitucional adopte la resolución que frene democráticamente la deriva separatista de Mas, el único camino que le quedará es acatar la decisión y aprovechar de manera seria y responsable la oferta de diálogo del Gobierno de España dentro del marco de la ley. Si sigue a sus socios de ERC con la insumisión y la desobediencia como amenaza, cerrará las puertas a soluciones posibles de futuro dentro del diálogo democrático y la ley.

Artur Mas hace tiempo que vive fuera de la realidad. La Unión Europea se construye con la suma y cualquier intento de romperla con estrategias separatistas está condenado al fracaso. Tener a los catalanes en tensión permanente, mantener la histeria política como fórmula para tapar su desgobierno, y de paso para tapar la corrupción, no evitará que los catalanes le pasemos factura por años de no tomar decisiones para solucionar nuestros problemas reales y por tener a Cataluña en la inestabilidad política, jurídica y económica.

Que todo el mundo lo tenga claro, al Gobierno de España no le va a temblar el pulso para garantizar la legalidad democrática en cuanto Artur Mas y ERC quieran consumar su fraude de ley.

Enric Millo
Vicesecretario de acción política y portavoz parlamentario del PPC

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